lunes 27 de febrero de 2012

De nuevo Fiestas de Invierno

Es lo que les falta. En este goteo de transgresiones retrógradas, a estos asesinos del progreso, la diversidad, la justicia social y la verdad, sólo les falta asesinar el Carnaval.

Poquito a poco han ido llevándonos a los años 30 y mientras, en los juzgados, la mitad de ellos. Unos escapan por los pelos y a los otros nunca les llega la hora.

Pues ¿sabes lo que te digo nena? que yo no puedo hacer nada salvo aprender a hacer cócteles molotov, y sentarme a esperar.



Lo digo por lo que pueda pasar.

Por cierto, conocí el viernes a una rubia monísima que te iba a encantar. Nos vemos en el gimnasio, guapa.

sábado 9 de julio de 2011

Probablemente probablemente

en su pueblo
se les recordará
como carrochos de buenas personas
que hurtaban flores
para regalar a su mamá
y daban de comer a las palomas.
probablemente que todo eso debe ser verdad
aunque es más turbio
cómo y de qué manera
llegaron esos individuos
a ser lo que son
ni a quien sirven
cuando alzan las banderas.
Hombres de paja
que usan la colonia y el honor
para ocultar oscuras intensiones
tienen doble vida, son sicarios del mal.
entre esos tipos y yo
hay algo personal.
Rodeados de protocolo,
comitiva y seguridad
viajan de incógnito en autos blindados
a sembrar calumnias,
a mentir con naturalidad
a colgar en las escuelas
su retrato.
Se gastan más de lo que tienen
en coleccionar espías,
listas negras y arsenales.
Resulta bochornoso verles fanfarronear
a ver quién es el que
la tiene más grande.
Se arman hasta los dientes
en el nombre de la paz
juegan con cosas que no tienen repuesto
y la culpa es de el otro
si algo les sale mal.
Entre esos tipos y yo
hay algo personal.
Y como quien en la cosa
nada tiene que perder
pulsan la alarma y rompen las promesas.
Y en nombre de quien no tienen
el gusto de conocer
nos ponen la pistola en la cabeza.
Se agarran de los pelos
pero para no ensuciar
van a cagar a casa de otra gente
y experimentan nuevos metodos
de masacrar, sofisticados
y a la vez convincentes.
No conocen ni a su padre
cuando pierden el control
ni recuerdan que en el mundo hay niños
nos niegan a todos
el pan y la sal.
Entre esos tipos y yo
hay algo personal.
Pero eso sí, los sicarios
no pierden ocasión
de declarar públicamente
su empeño en propiciar
un día luego de franca distención
que les permita hallar un marco previo.
Que garantice unas premisas mínimas,
que faciliten crear los resortes,
que impulsen un punto de partida
sólido y capaz de este a oeste
y de sur a norte
donde establecer las bases
de un tratado de amistad
que contribuya a poner los simientos
de una plataforma donde edificar
un hermoso futuro de amor y paz.

J.M. Serrat

Pues eso, que apestan, puajjjjj

domingo 26 de junio de 2011

Qué miedo da,

pavor, ir al disco duro con el fin de eliminarno todo, queriendo no recordar más. Te armas de todo tu valor, te bebes todo lo que necesitas para hacerlo, seleccionas y pulsas suprimir. Y es que hay días que ni una peluca te salva de lo mal que tienes las puntas. Ya has ido demasiado a la peluquería. Ahora, y sólo ahora, sólo te salva un corte radical. ¡Ay chica! Y sin un peluqiero que valga la pena.

¿Se podrá recuperar? Carlos Luis, el niño de la Jimena, me dice que sí. Yo en un sinvivir, mis datos en el limbo de la informática, y él de vacaciones. Mal repartido que está todo.

lunes 20 de junio de 2011

Sacudir las sábanas,

es como sacudir las sábanas. Lo que necesito, es una sensación. Le metes dos meneos y, aunque es la misma de siempre, parece otra. Nueva. Y no me refiero a que me metan dos meneos, no, aunque eso no estaría mal. Me refiero a sacudirme yo misma y aunque la misma de siempre, sentir que me renuevo y recobro la fe en mí. Tú me entiendes ¿verdad? Hasta mañana.

domingo 5 de diciembre de 2010

Nunca más mi niña, nunca más

"...Tú mucho partido pero
¿Es Socialista, es Obrero?
¿O es español solamente?
Pues tampoco cien por cien
si americano también.
Gringo ser muy absorvente.
Hombre blanco hablar con lengua de serpiente
Hombre blanco hablar con lengua de serpiente
Cuervo Ingenuo no fumar
la Pipa de La Paz con tú.
¡Por Manitú!
¡Por Manitú!..."

J. Krahe

Lo dicho. Nunca más.

viernes 22 de octubre de 2010

Esa lagrimita

de café. Anoche, a la Charo, que también estaba sóla porque su chico la dejó tirada a última hora y ella para eso es una rueda de fuego, se le ocurrió que podíamos ir a tomar algo. "Salimos a cenar, nos tomamos una copita de vino y mandamos al guano al guanajo de mi novio...". Y yo, siempre más sola que la una, sin planes ni nada mejor que hacer, le dije que sí.

A casa de un cocinero monísimo fuimos a cenar. Cenar. ¡Qué bien comimos tú! Y qué bien lo pasamos. Risas, vino, camarero guapo, comida, más vino, postre...Postre y café. Maldita la hora. Estaba riquísmo también (todos estaban riquísimos, cocinero, camarero, vino y café). Pero chica, luego no pude pegar ojo.

Al principio, ya en casa, con los vapores del alcohol, me quedé dormida. Pero a las dos horas, como disparados por un muelle, abrí los ojos. No es que me llegara la revelación, no es que me diera cuenta de lo confundida que estoy. Es que me desperté con un run-run en el pecho y con todas las matraquilas encendidas y a pleno rendimiento. Una fiesta. Repasé hasta la lista de reyes godos, pero ni con esas (y mira que eso nunca había fallado). No me pude dormir.

Una se siente como una boba, sola en la cama y despierta, inquieta y agitada. Pero por nada, por nadie. Así, atenta y despejada. Me levanté y me puse a planchar, luego doblé ropa, puse música y justo en ese momento sonó el despertador.

Ahora siento que ya no soy la de antes, que tu me vas a ganar siempre en eso. Eso sí, seguro que tengo más ropa limpia, planchada y doblaada que tú. Pero eso no tiene mérito.

domingo 5 de septiembre de 2010

¿Te gusta conducir?

Triste, así es como me siento. Y no me gusta. Pensé que con los años acabaría por quitárseme, casi por agotar las posibilidades de ponerme triste. Todos los domingos, a partir de las cinco o las seis de la tarde me sube la tristeza. Es como un vapor, una niebla. Poco a poco va subiendo desde el estómago a la cabeza y cuando se instala ya no desaparece hasta el lunes por la mañana, momento en el que otras brumas se alojan en la cabeza...


Me secuestra el resto del domingo, lo arrincona y lo atrapa. Y debería ser justo al revés. De jovencita pensaba que con los años aprendería, que me acostumbraría. Pero no, el aprendizaje vital, el que se adquiere año tras año en la vida no contempla la gestión de los domingos en su plan de estudios.


También mi madre decía que con la experiencia muchas cosas cambiarían. Sinceramente mamá, con la experiencia lo único que sucede es que algunas cosas ya no te suenan a nuevo, pero siguen jodiendo igual. Hacer planes, tener proyectos y expectativas. ¿Quién puede? ¿Quién las tiene?


No sé, me voy a tener que buscar unos faros antiniebla que conectar los domingos, porque, de otro modo no creo que consiga salir airosa de esta triste carretera, triste y dominical.

miércoles 7 de julio de 2010

!Ay! hoy estoy contenta

¿Será el calor?, ¿ será el vecinito nuevo?, ¿será la copita de vino de la cena?. Sea lo que sea me he quedado muy contenta. Quizás es que, después de vieja, me estoy haciendo vieja por fin y todo me importa poco -oye, o lo justo, que no tiene que ser poco- Lo cierto es que tengo una soltura de piernas y una risita fácil que no veas.

Es como cuando de jovencita nos fumamos un cigarrito de la risa mi amiga Elena, su hermana y yo. Tú no estabas, te habías ido al último campamento de verano de tu vida. ¡Qué cruz, mi niña! Esos campamento del Opus a los que te mandaba tu padre te cambiaron definitivamente. Pero para mejor, ¡roja!, ¡so roja! ¡Mira que eres estupenda! Pues eso, nos estuvimos riendo casi 12 horas, desde la playa hasta mi casa. Ese día mi madre se había ido a Tejina con sus tías y pasamos toda la tarde noche haciendo el bobo en mi casa. ¿Qué fácil era todo entonces! Y muertas, pero muertas de la risa.

Después nos quedamos dormidas y tan felices.

Yo no sé si me dormiré como aquella vez pero es que hace tiempo que no te escribo y más para contarte algo bueno. En justicia, te lo debo.

martes 16 de marzo de 2010

Sentirme afortunada,

eso es de lo que de verdad tengo ganas. Un golpito de suerte...Ya sé, ya sé, me dirás que eso sólo depende de mí. Pero tengo ganas de sentirme congraciada con el entorno, que el rencor desaparezca y de frotar las manos en la más grande de las alegrías, sin temor a las consecuencias. Pero tengo la sensación, pueril quizás, de que este mundo me debe algo mi niña. Y así me da que se las voy a tener juradas por un tiempo.

Quiero alegrarme sin límite, sentirme realizada, llena y sin demandas ni querellas con el mundo, ni contigo...Es todo. Y no es poco, lo sé. Todas las Damas de la Autoayuda me van a volver a decir que eso está en mi mano y que sólo yo puedo solucionarlo, que me tengo que aplicar. Pero chica, ¿no estaría bien que, como un empujoncito, el mundo me sonriera y me lo pusiera un poquito más fácil?. Creo que ya toca.

Pues yo, nena, en mi actitud más propiciadora, voy a bajar a poner una bonoloto, que es básicamente lo que me hace falta poner de mi parte para que el mundo se enrolle conmigo y me regale un pleno al quince, del quince (derquince, como dicen en mi barrio) para ver si entro en los cuarenta y uno de lo más chic y por todo lo alto.

miércoles 10 de febrero de 2010

¡Ay mi niño!

Me pediste ayer consejo. Pero chico ¿yo, que no resuelvo para mi ni los asuntos más sencillos? Pensabas que no pasaba por aquí por lo del amor y tengo que confesarte algo. Sí, es por eso, por el amor. ¿Y te digo una cosa? Estoy harta, cansadita y harta de mí y del amor. Del amor y sus mil lados.

El hastío qué feo es. Yo me temo cuando me veo así. Pero ahora voy decidida, sin mucho ímpetu (¡Jesús, qué palabra! Ímpetu...) eso, sin mucho ímpetu pero tranquila y fríamente decidida. Casi sin dolor. Es que me paso el tiempo doliéndome el amor. Sí, yo a mí misma. Contrariada y confundida, sin ver lo bueno (por poco que me pueda parecer en algunos momentos) que me pueda estar reportando la situación. A tomar por culo (oye, discúlpame, pero es terapéutico. El sicólogo me dijo que fregara la loza para distraerme. Paso, yo digo exabruptos y que friegue él si quiere, ahí tiene la tonga de platos y vasos de dos días, hasta que venga el niño que está con ese otro cretino, su padre. ¡Ay! no sé si será bueno que me altere a estas horas...) no quiero complicarme más. Me cansa mucho.

Como ves no tengo el cuerpo para folías, ni el alma para malagueñas. El frasquito de las pirulas lo escondí la última vez, por orgullo y rabia. Pero hoy siento que empezaría uno ahora mismo, para salir de este estado de ánimo, de esta encrucijada emocional, generacional, cultural y presupuestaria que me hace ir hablando y pensando en blanco y negro, en el blanco y negro de los NOticiarios DOcumentales y no en el de las fotos bonitas de las calles de Berlín o de las de Ann Fetamina de bebé con una margarita en la cabeza - te pico el ojo Ann - sonriente y redondita.

Me preguntaste qué podías hacer, qué haría yo en tu situación. Lo siento rey moro, lo siento de verdad pero sólo puedo aconsejarte que cruces la calle, al lado soleado, y que cuando estés allí me avises, me digas si hay sitio (supongo que estará vacío) y me ayudes a cruzar a mí. El resto te lo cuento después, poniéndonos protector solar...

lunes 14 de diciembre de 2009

Los que se equivocaron

siguen con la llave en la mano. Lo cometan esta mañana en El Pais. Y es que no está bien eso chica.

jueves 26 de noviembre de 2009

Con un pinchito

me veo por las mañanas, con un pinchito por las tardes y por las noches (... de noche, bailan las calles, de día...) con mi flamante PDA. Conectada en todo momento. Hasta he decidido conectarme al caralibro, como dices tú. Leo el correo durante el desayuno. ¡Y el peródico también! Chica, es que soy otra. Digital. Y no lodigo por los dedos.

El pinchito de mi PDA, que sirve para seleccionar la contraseña, jugar al tetris, rascarme la cabeza mientras espero a que se cargue la página de esa tienda de Londres donde me gustaría comprar unos regalitos de reyes. ¡Quién pudiera como tú!

Yo, a lo sumo, me voy a Meridiano a comprar tus reyes. Y los de tu niña, si me dan el aguinaldo este año, que no lo sabemos aún en el trabajo. Por no saber (porno saber, porno sabor...ay, que me lío) no sabemos si habrá brindis de Navidad. Trabajar sí, eso sí, por favor, con horas extra y buena cara. De lo demás ya hablaremos.

Pues eso, con mi pinchito mágico de Skywalker, conectada como una adolescente (una niñata, que diría Chelo) muerta de la risa por mi atrevimiento. Te lo recomiendo. Plateado y finito, afilado y ergonómico (el mío sí, ¡ja!) Preciso. Me lío, me lío...

Nicolasito quiere una bici.

miércoles 16 de septiembre de 2009

Ordenar los armarios

vaciarlos, pintarlos por dentro, empapelarlos, arreglar la bisagra de la puerta y el tirador de la gaveta que me levanta la pintura de las uñas cada vez que, despistada, meto mal la mano (últimamente ni siquiera la meto. ¡Ay! que fácil me salió el chistito. Yo me entiendo...). Luego dejar que seque todo ordenando mientras la ropa del niño, separar (hoy nadie dice tirar porque es una verdadera bastada el no pensar en los demás...) la que le queda chica. Montañas de ropa para llevar a las monjas, ¡cómo crece la criatura!


Con el corazón no es tan fácil, mi niña. Yo sé que tú has podido hacerlo otras veces, pero a mí no me sale. O me compro un armario nuevo o acaba comido por las polillas. Fíjate. Por usarlo poco o por usarlo mucho, al final se jode y hay que ponerse a arreglarlo...

Tres armarios empotrados del pasillo y el del dormitorio tendría que ordenar yo ¡por lo menos! Pero me cansa. Se me hace muy cuesta arriba enfrentarme a todo eso. Reyes salió así de su agujerito personal y le fue bien. La ayudamos todas las del grupo. Ahora está muy ocupada, creo. Hace mucho tiempo que no sé nada de ella, ni de sus cosas. Solía ser una buena amiga, en ejercicio y concepto. A ver si me la encuentro en un semáforo. Sí, son los sitios perfectos para, por unos segundos, hacer propósito de enmienda, y hasta que se ponga verde, volver a reanudar esa amistad tan intensa que fue y que ya no. "...te juro que te llamo..." Claro.

¡Pues mira! Me llaman al teléfono, ahora vuelvo.

martes 15 de septiembre de 2009

Turbia

como la cerveza pero menos rubia. ¿Oíste mi niña? Mamá cumplió hoy años y lo celebramos como hacía tiempo. La pequeñita también cumplió hoy. Esas cosas del calendario. Así ha sido toda la vida, ellas dos juntas. Que lo estén que se sienten mejor.

Pero yo tengo un sensación indescriptible dentro de mí. ¡Mentira! Completamente descriptible pero poco clasificable, creo. Lo voy a intentar... Estoy cansada, eso está claro (no sabes cuántas veces he escrito esta frase). Pero relajada. Quizás por las copas que nos hemos tomado en su honor y gracias a su generosidad (vaya mujer más generosa y espléndida con sus hijos, y contigo). Tengo una sensación de ternura y confianza que me aligera el espíritu. Mañana, quizás, sea justo al revés. ¡Ah! pero eso será mañana. Ahora me voy a la cama, solita y contenta, encantada por todo lo que he vivido, por lo poco que he dicho y por el recuerdo contundente, abusón y aplastante de todas esas sonrisas, las de todos y todas ustedes que me han hecho sentirme la reina de la charca sin ser hoy mi día ni mi momento y sin haberme hecho una manicura sencilla... Qué bueno.

Un besito para que te acuestes, reconfortado, abrazado y atendido, en mis brazos y con tus olores. Un beso para que mañana empieces, muchacho mío, con todo el coraje que necesitarás. Besos, besos, amor y ternura.

¡Vaya! como si esos ingredientes fueran la receta mágica. En mi pueblo hace años que lo saben...

viernes 28 de agosto de 2009

Bocadillos

los de anoche. Pequeños, variados crujientes. Martini, cava y vino. Comer con las manos y por los ojos, hablar por los codos y beber. Compartir con los amigos y escuchar buena música bien interpretada. Lo de anoche estuvo bien y te lo recomiendo.



De todo esto me quedo con comer con las manos





Agarra a tu muchacho y llévatelo allí. Seguro que se lo pasan bien